Mantenimiento del reloj

Los relojes son maquinarias de precisión y normalmente están sometidos a distintos tipos de influencia que pueden hacer que sufran daños irreparables si no se les realiza un correcto mantenimiento. Para que este mantenimiento sea el correcto hay que tener en cuenta tanto la propia maquinaria como  la caja donde esta reside.

La temperatura corporal sumada a la temperatura ambiental produce en los relojes de muñeca un calentamiento que es inevitable. Cuando se retira el reloj del cuerpo se origina un cambio de temperatura que afecta a la lubricación de la maquinaria , esto acelera el proceso de desgaste de los componentes del reloj.

Por otro lado, la mayoría de los relojes son resistentes al agua a 3 atm o 30 metros, resistencia que es insuficiente para el baño, lavar el coche, lavar los platos... ya que debido al movimiento del agua la presión aumenta pudiendo dar lugar a que la humedad penetre y dañe el mecanismo de relojería. La humedad afecta a la lubricación del reloj y es la causante de la oxidación de las partes metálicas del mismo y, aunque en la mayoría de los relojes los cojinetes son de rubíes artificiales altamente resistentes y prácticamente no tienen desgaste, causan el deterioro de los ejes que se encuentran en el interior del reloj. Este desgaste afecta al eje de la rueda y como consecuencia el mecanismo del reloj pierde exactitud. Cuando ocurre este problema tan solo se puede solucionar mediante la sustitución de la maquinaria.

El sudor es otro factor que puede afectar al correcto funcionamiento del reloj ya que contiene ácidos que deterioran las juntas de la tapa trasera y pueden dañar la corona, permitiendo que la humedad y la suciedad entren en el interior. Estas suelen ser las principales causas del deterioro de los relojes resistentes al agua a 3 atm por lo que es recomendable realizar su mantenimiento al menos una vez cada cuatro años, será la única manera de alargar la vida de sus mecanismos.


Los relojes resistentes al agua a 5 atm pueden ser utilizados a 50 metros, aunque si se quiere un reloj resistente al agua para uso frecuente, se recomienda aquellos que indican una resistencia de 10 atm o 100 metros. Para este tipo de relojes a prueba de agua, se recomienda comprobar su efectividad 2 veces al año.
Es fácil comprobar si un reloj de estas características sigue manteniendo sus funciones: la caja no debe estar dañada y la corona debe seguir funcionando correctamente. Si la corona aparece abollada, pierde el color original o se encalla, son señales de fallos herméticos, por lo que, para garantizar que el reloj siga siendo resistente al agua es necesario reemplazar las piezas dañadas.